jueves, 15 de abril de 2010

El Centro Vasco presenta en CHIVILCOY la MUESTRA ITINERANTE‏

En el CENTRO VASCO ARGENTINO DE CHIVILCOY, los días 6 ,7 y 8 de mayo
MUESTRA ITINERANTE del Museo Nacional de la Inmigración

Adhesión de la Colectividad vasca chivilcoyana a los festejos del Bicentenario.-

LA INMIGRACION EN LA ARGENTINA

Desde el año 1857, y especialmente desde la promulgación de la Ley N° 817, de octubre de 1876, llamada de Inmigración y Colonización, hasta 1920, Argentina

fue el segundo país de América que más inmigrantes recibió. Sólo fue superada por los Estados Unidos de Norteamérica.

Tan fuerte y diverso fue el volumen inmigratorio recibido, que marcó indeleblemente su impronta en la realidad actual del país, influyendo en las particulares

características de su población.

Dos nacionalidades se destacan numéricamente en este torbellino inmigratorio: la española y la italiana. De los 5.481.276 inmigrantes llegados en este

período, 2.341.126 correspondió a italianos y 1.602.752 a españoles. En orden decreciente le siguieron los franceses, los judíos (que en los primeros listados

figuraban como rusos, por su lugar de procedencia), los austro húngaros, los alemanes (con idéntico porcentaje que los británicos), los suizos, los portugueses,

los belgas y los holandeses. El 6,4% restante estaba representado por otras nacionalidades en volúmenes inferiores al 0,10 % del total inmigratorio.

EL HOTEL DE INMIGRANTES “DEFINITIVO”

Desde el momento en que el nuevo Ministerio de Agricultura nacía como tal en 1898, la Dirección de Inmigración y Colonización gestionó permanentemente

la construcción de un nuevo Hotel, pidiendo además que éste sí fuese definitivo.

Fue así que el 9 de noviembre de 1905, en Acuerdo de Ministros, el gobierno adjudicó la licitación a los ganadores de la misma, constructores Udina y Mosca.

Los planos fueron preparados por el Ministerio de Obras Públicas de acuerdo al proyecto general de la Dirección de Inmigración.

Buenos Aires no tenía para ese entonces un desembarcadero acorde al volumen y movimiento de un puerto como el de Buenos Aires. En esos momentos

sólo contaba con un reducido espacio al costado sud de la Dársena Norte, con un insuficiente galpón para la revisión de equipajes. El desembarcadero

proyectado, adyacente a los edificios del Hotel de Inmigrantes a construirse, es el que aún hoy sirve como punto de arribo y partida de los buques de ultramar.

En el proyectado desembarcadero, los pasajeros de 1° clase y los otros pasajeros que no se encontraban acogidos por el régimen del Hotel, tenían su salida

a la calle directamente, el resto, cruzando una callejuela interior de 8,70 mts. de ancho. atravesaba el portón de la verja divisoria que separaba al desembarcadero

de los jardines del Hotel de Inmigrantes. Sus equipajes eran transportados por vagonetas de vías decauville, que llegaban directamente al depósito

de equipajes del establecimiento.

El desembarcadero se terminó mucho antes que el Hotel. El 8 de diciembre del año 1907 se entregó el edificio del desembarcadero al Ministerio de Agricultura,

en su Dirección de Inmigración, como una Sección del Hotel de Inmigrantes. Se libró al servicio el día 20 de marzo de 1908. En aquel mismo año se terminaron

también las obras que comprendían los pabellones de la Administración del Hotel, la Oficina de Pasaportes, las de Correos y Telégrafos, la Oficina de Informaciones,

las del Banco, las de los Empleados de Guardia, las del Jefe de la Oficina de Trabajo, la Oficina de Expedición, el Depósito de Equipajes y las Casas

que correspondían al Administrador y al Jefe de la Oficina de Trabajo y sus familias. También se terminó en aquel año el Pabellón de la Dirección.

A principio de 1909 se comenzaron a construir los edificios de la Enfermería, los Lavaderos y los Baños. En junio de 1909 se consideraba que solo se había

construido un tercio de las obras proyectadas. Así continuaron las obras, a ritmo lento, hasta que en 1911 se terminaron, librándose al servicio aquel mismo

año. Las obras del edificio del Hotel fueron dirigidas por el Arq. Kronffus, que había llegado al país en el año 1910. La inauguración se llevó a cabo con la presencia

del Presidente de la Nación, Doctor Roque Sáenz Peña, el Vicepresidente Doctor Victorino de la Plaza. el Ministro de Agricultura Doctor Eleodoro

Lobos, el Ministro del Interior Doctor Indalecio Gómez y demás autoridades civiles. militares y eclesiásticas. Era en ese entonces Director General de Inmigración

el Doctor José Guerrico. Había comenzado a funcionar el Primer Hotel de Inmigrantes "definitivo" que. además, resultó ser el último de los Hoteles

o Asilos de Inmigrantes de la Capital de la República.

El Hotel alojó, entre 1911 año en que se inauguró, hasta 1920 inclusive, el 39.76% de los pasajeros llegados a nuestro puerto, con un total de 479.126 inmigrantes,

a los que se les dio alojamiento, se los registró, se les asesoró, se los capacitó para sus futu

ros empleos, y se les encontró trabajo, ya en sus propios oficios en las ciudades y en el campo, para las tareas agropecuarias.

LA VIDA EN EL HOTEL

A los inmigrantes los despertaban las celadoras, muy temprano. El desayuno consistía en café con leche, mate cocido y pan horneado en la panadería del hotel.

Durante la mañana, las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos, como el lavado de la ropa en los lavaderos, o el cuidado de los niños, mientras

los hombres gestionaban su colocación en la oficina de trabajo.

Se habían dispuesto turnos de almuerzo de hasta mil personas cada uno. Al toque de una campana, los inmigrantes se agrupaban en la entrada del comedor,

donde un cocinero les repartía las vituallas. Luego ellos se instalaban a lo largo de las mesas a esperar su almuerzo. Este consistía, generalmente, en

un plato de sopa abundante, y guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado.

A las tres de la tarde a los niños se les daba la merienda. A partir de las seis comenzaban los turnos para la cena, y desde las siete quedaban abiertos los

dormitorios.

Cuando ellos llegaban al hotel, se les entregaba un número que les servía para entrar y salir libremente, y conocer de a poco la ciudad.

El alojamiento, gratuito, era por cinco días, por "Reglamento", pero generalmente se extendia por caso de enfermedad o de no haber conseguido un

empleo.

MUSEO NACIONAL DE LA INMIGRACIÓN

La iniciativa de crear el museo se originó en 1983 cuando, desde el Ministerio del interior, se encomendó a la Dirección Nacional de Migraciones, un estudiode

factibilidad. Tras diversas instancias de un proceso que demandó casi 15 años, en 1997, por resolución de la cartera política, se creó el Programa “Complejo

Museo de la Inmigración” con dependencia funcional de la Dirección Nacional de Migraciones. En 1990, se declaró Monumento Histórico Nacional al Conjunto

del predio donde se encuentra situado el Antiguo Hotel de Inmigrantes.

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